| Prevalencia
La
mitad de las mujeres pueden presentar pérdidas de orina a
lo largo de su vida y, en general, tienen el doble de frecuencia
de incontinencia que los hombres.
El
número de casos aumenta con el envejecimiento. La edad es
el factor más asociado a la incontinencia urinaria y el pico
de máxima frecuencia se sitúa entre los 50 y 60 años.
Se han identificados una serie de factores
de riesgo adicionales, obstétrico-ginecológicos,
enfermedades generales y factores ambientales que pueden predisponer
a la incontinencia urinaria.
Existe
también una serie de factores reversibles que pueden actuar
como desencadenantes de una IU. Algunos de ellos pueden ser corregidos
con medidas sencillas y los síntomas
desaparecen o mejoran.

“el 20% de los mayores
de 40 años tienen vejiga hiperactiva o incontinencia urinaria
de urgencia”
La
pérdida de orina es uno de los trastornos más comunes
e incapacitantes en los ancianos. Afecta a más del 15% de
los mayores de 65 años no institucionalizados en residencias,
y al 35% en los hospitales. Cuanto mayor sea la incapacidad física
o psíquica, más aumenta este trastorno. En estos casos
se unen los cambios fisiológicos propios de la edad y el
deterioro neurológico y del sistema nervioso central.
Se
calcula que en España hay más de un millón
de personas adultas que pueden padecer de pérdidas de orina.
Es
importante destacar que los estudios muestran cómo solo una
pequeña proporción de personas con IU buscan ayuda
médica para este problema. Las mujeres intentan mantener
su problema oculto el mayor tiempo posible, tendiendo a soportarlo
sin asistencia médica, ya sea por vergüenza, porque
consideran que es inevitable o porque suponen que es una consecuencia
inherente al envejecimiento y, por tanto, sin solución.
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